sábado 18 de abril de 2009

El éxtasis de una oreja.



Con el ronroneo de fondo de mi gato soporíferamente echado sobre las rodillas, acaricio su pequeña oreja ovaladamente triangular y la muevo suavemente en varias direcciones. La miro a contraluz y se vuelve sutil, casi transparente, fina y delicada como un pergamino recién hecho, perfecto.
Las ramificaciones que la inervan se convierten en un cúmulo de raíces rojas transportando la savia. En todo su contorno, el riachuelo escarlata sigue la forma de la oreja, delimitándola, dejando un pequeño margen alrededor. Todo está cubierto uniformemente de una fina y alargada pelusilla protectora, que oculta a la vista el misterio de lo esencial.
No me permite explorar más, se levanta y se acerca a la ventana desde donde observa, con la quietud de quien sabe que están fuera de su alcance, de momento; las plantas en el jardín. Se yergue y araña, su cuerpo totalmente estirado, el cristal de la ventana como si intentase atrapar el rayo de sol que me ciega. Luego lo olvida, mira a su derecha, sube a la impresora y enreda entre las hojas en blanco que esperan silenciosas. Le llamo la atención y se cohíbe. A este animal le encantan los papeles: araña la parte superior de todos mis libros y se acuesta sobre ellos cuando leo. Vuelve a juguetear con las sombras de la ventana. Se le engancha la uña en la cortina; cuando por fin se suelta viene de nuevo a mí y salta a mis rodillas. Rodea el brazo que le acerco con su pata delantera y me aferra con fuerza ronroneando suavemente mientras me lame. Se echa sobre mí con esa lasitud total, enigmática y la felicidad elegante y misteriosa que sólo he encontrado en los felinos.

viernes 10 de abril de 2009

La carta y la boda



Mi amiga catik me envía un correo efervescente y lleno de felicidad que me ha hecho reflexionar sobre el amor, el azar y el destino. Les dejo con él, con su permiso y con algunas de mis acotaciones para que no se pierdan. A meditar:

“Catik, no vas a creerlo pero ¡me caso!” – tiene razón, cuesta creerlo – “Mi novio tiene la profesión que siempre soñé que tendría un novio ideal, tú ya sabes” – psiquiatra - “Mira la de veces que me decía y que te he dicho: ¡qué bueno que sería que mi novio trabajase en esto, lo que me iba a ahorrar! Y mira por dónde, ha resultado ser así, coincidencias de la vida, claro que lo conocí en la consulta. Saliendo de noche por ahí no se pilla nada interesante, ninguno de mis anteriores y fugaces amantes se interesó jamás por estos temas ni de lejos. ¡Qué suerte la de acertar con él! Y para más bombo, fíjate que también tiene las cualidades que siempre aprecié en un ser humano ¡Qué suerte! Tampoco nunca antes había coincidido, ya sabes que más bien era al revés. Solía describir a mis chicos con adjetivos que no les gustaban nada a ellos y aún menos a mí. ¡Menos mal que ninguno me pidió que me casara con él antes de conocer a mi novio! ya sabes la de tonterías que puedo llegar a hacer, imagina que me hubiera casado con alguien a quien en realidad no aguanto. Éste de ahora me cae muy bien y se llama Lucas ¿Lucas? dirás, te imagino pensando ¡no puede ser! Pero sí, ahora te lo explico. Lucas tiene la estatura perfecta, más alto que yo – que anda por el 1,90 - pero no tanto que me duelan después las cervicales – el primero que mi amiga se buscó era un baloncestista, el más alto del equipo, de paso en un campeonato; ella también juega –. Y además, catik, viste muy bien, ya sabes que para mí eso es muy importante, qué suerte, no te puedes imaginar lo bien que viste. Claro que eso sólo ha sido desde que sale conmigo y le aconsejo sobre la ropa que debe llevar; le elijo siempre lo que mejor le queda, naturalmente. Me encanta verle con la falda estilo Bosé, siempre me han gustado los hombres originales. Podría parecerte por esto que tiene poco carácter pero no, qué va, me tiene a raya; cuando hago algo que no le gusta me coge por el pescuezo como a un gatito y me sacude de un lado a otro. Me encanta que lo haga, me siento pequeña y soy tan salvaje, ya sabes – una de sus mayores salvajadas fue fumarse con 20 años un cigarrito delante de su madre ¡la que se armó! – que necesito una mano muy firme y muy dulce que me sostenga ¡cuánto le quiero! aunque suene cursi. No te puedes imaginar pero firme desde luego es y eso no se le puede negar. De los otros, sólo Chen – el baloncestista – se atrevía a llevarme la contraria pero no me gustaban nada sus opiniones, lo poco que le entendía al menos. Lucas, en cambio, cree que me siento insegura y por eso me anima a tomar el mando y me obedece para alentarme, es un tipo maravilloso. ¡Hace todo lo que le digo! En realidad no se llama Lucas, ya estarías pensando que es demasiada casualidad, esto es lo que te iba a explicar: me ha permitido que le dé ese apodo porque sabe que es mi nombre preferido. ¿Te lo puedes creer? ¿Cuántos conoces que harían lo mismo? Claro que no le he dicho que es por el pato Lucas, mi personaje favorito no real.
También, amiga, me pescuecea a veces si me ve caminando desgarbada, bajando los hombros para esconder mi estatura, dice él, en vez de firme y machacando el suelo. Me encanta. Me pega unos gritos horrorosos hasta que consigue hacerme sentir segura. Todo el mundo dice que está chiflado y que es un tirano. Yo les digo que sí, pero que es un tirano obediente. Hace todo lo que le pido y yo lo que me pide él. Me obliga a ser firme, fuerte, independiente y sobre todo, yo misma. No deja pasar una. Es como si fuera la disciplina de mi cerebro que siempre brilló por su ausencia. Me va como anillo al dedo. Cada vez que lo pienso, me digo ¡Qué suerte he tenido! Con la cantidad de tíos que hay en el mundo me he ido a hacer novia precisamente del que más me gusta de todos. A mí me parece que es una buena razón para casarse ¿no? Soy la mujer más feliz del mundo.

- Pues nada, gente, que igual es verdad que se casa. –
Felicidades catik.

No me resisto a dejarles esta foto:
http://www.parquestematicos.org/public/fotos/boda-warner-06102006_small.jpg
Ya sabes, catik, la puedes organizar igual, un besito.

domingo 29 de marzo de 2009

Por qué me odias



- ¿Por qué me odias? – preguntó por enésima vez el hombre angustiado, quitándose torpe una ondulación rubia sobre la frente fruncida. Sus ojos entrecerrados, grises y líquidos amenazaban con desbordarse de un momento a otro. Se alzó un poco, de rodillas como estaba, ante la mujer reclinada en el gran butacón verde y trató de abrazarla a la fuerza - ¡No me dejes! – suplicó una vez más.
- ¡NO ME TOQUES! – Los largos mechones castaños caían inertes a cada lado de su rostro tenso – ¡Márchate de una vez!
- ¡NOOOO! – el hombre comenzó a sollozar. La mujer le contempló perpleja pero dura. Abatió las espesas pestañas un momento. Respiró profundamente y luego volvió a hablar.
- Bueno ¡ahora no te pongas a llorar como si fueras inocente! El primer día que salimos juntos me pisaste. A propósito. Supongo que creíste que de allí ibas a ver mejor el escenario, que no era verdad – su boca se redondea en un gesto de rememorada incredulidad – En vez de pedírmelo, me pisaste y cuando yo me hice para atrás, ocupaste mi espacio.
- Pero ¿qué dices? ¡Estás chiflada! ¡estás loca! ¡Yo jamás he hecho eso!
- ¡No me has devuelto el portátil!
- ¡Nunca haría eso!
- Sí, lo hiciste – dijo cansada – no te acordarás.
- ¡Cómo no me voy a acordar de algo así! Si lo hubiese hecho me acordaría, lo que pasa es que no estás bien. Eres tú la que no se acuerda de las cosas y se las inventa.
- Lo recuerdo perfectamente.
- Bueno, tú sabes, aunque te acuerdes, te puedes equivocar ¿verdad? ¿Sabes que eso le pasa a la gente? – su llanto había cesado.
- ¿A la gente loca? – dijo ella irritada - También te puede ocurrir a ti, entonces ¿no?
- ¡No, a mí no!… - vaciló al ver su expresión – Bueno… sí, podría ocurrirme también, soy una persona – dice con un gesto escéptico y despreciativo, ni rastro ya de las lágrimas, concediendo a regañadientes – pero aunque así fuera, yo me conozco – afirma de pronto rotundo – y eso que dices no podría haberlo hecho nunca. ¿Quién me estás diciendo que soy? ¿Un monstruo? ¡No es mi manera de ser! ¡Jamás! ¡Jamás habría hecho eso! ¡Monstruo! ¡eres un monstruo! – se alteró de pronto - ¡Mentirosa!
- ¡Mentiroso tú! Yo también creí que no harías algo así, que ¡nadie! haría algo así pero cada día me sorprendes. – puntualizó con amargura - Yo también te conozco, mejor dicho ¡te voy conociendo y no quiero conocerte más! – giró la cabeza hacia la pared.
- Pero mi amor, estás enferma ¿no te das cuenta? Muy enferma, completamente loca.
- Ya lo sé – repitió - ya me lo has dicho muchas veces. – Volvió a mirarle - ¡Vete!
- No puedo, necesitas a alguien que se ocupe de ti ¿Qué ibas a hacer sin mí? ¿Por qué? ¿por qué me odias tanto? Yo te quiero – la miró con ojos torvos. – Sería inhumano que te dejara sola, así como estás.
- ¡Que te marches HE DICHO!
El hombre se puso en pie, se inclinó un poco hacia ella y levantó la mano.
En ese momento sonó su móvil. La volvió a bajar y respondió. Era su
mujer que, al otro extremo de la línea, comenzó a llorar.
- ¿Dónde estás? – se la oyó decir – Les he dado tu número de la oficina pero nadie lo coge. Me desmayé, estoy en el hospital; está bien, el niño está bien, está aquí conmigo. – Suspiró – Me he hecho daño al caer, me di un golpe en la cabeza y sangré un poco, muy poco pero estoy bien, ahora tienen que hacerme unas pruebas. ¿Dónde estás? – Suspiró de nuevo. - ¿Puedes venir?
- Cariño, ahora no puedo, la reunión. ¿No puedes llamar un taxi?
- No - volvió a llorar - por favor, explícales. ¡Lo tienen que entender! Ven enseguida, por favor. El niño está asustado y te lo llevas a casa contigo o lo llevas con mis padres – hizo una pausa -. Ven, cariño. Estoy bien, estoy ahora con el médico, pero me duele un poco.
- Es que me coges fatal. Yo mismo no estoy bien. – se le escapó un sollozo - Pide que le den una tila al niño ¿No se les ha ocurrido a ellos solos? ¡Vaya médicos! ¿Avisaste a tus padres? La secretaria se tuvo que ir, por eso no contesta nadie.
La mujer al otro lado volvió a llorar en silencio. Ella hizo un gesto para que
fuera.
- Está bien, mi amor – dijo el hombre triste hacia el teléfono mientras miraba a la mujer en el butacón verde – ahora intentaré ir. – Colgó.
Se volvió de nuevo hacia la mujer cruzada de brazos.
- ¡Por favor, por favor, no lo estropees! – le suplicó de nuevo – Ven conmigo – ella le miró atónita - ¡No, pídeme que me quede! – se le escapó otro sollozo.
- ¡MARCHATE! ¡MARCHATE AHORA MISMO! –. Él se sorprendió al oirla gritar otra vez, luego la agarró, la puso en pie y la zarandeó, finalmente la soltó y se volvió a ver el brillo en su mirada, el mismo que antes cuando había alzado la mano. La mujer se le adelantó al pensamiento y le dio una sonora bofetada.
- ¡Lárgate de mi casa!
Él cerró el puño y avanzó un paso pero ella no reculó. El tipo vaciló unos
instantes, indeciso y finalmente dejó caer el brazo aún amenazador.
- Volveré enseguida – le dijo roncamente – Te quiero -. Dio media vuelta y salió.
Ella respiró, esperó a que estuviera lejos, le miró con odio mientras entraba al
coche y entonces se asomó a la puerta para gritar.
- ¡CABRON! ¡HIJO DE PUTA! ¡No vuelvas por aquí! – Algunos vecinos se asomaron y se volvieron a meter rápidamente para sus casas - ¡Que no te enteras! ¡Te estoy diciendo que se acabó! ¡SE ACABO! ¿Te enteras de una vez, CABRON?
Cerró rápidamente y echó la llave pero no hacía falta, a través de la ventana
pudo ver cómo el hombre se asomaba por la ventanilla del coche; la saludó con la mano, le lanzó un beso y arrancó.

domingo 25 de enero de 2009

Necesidades básicas


Tuve, después de divorciarme, durante un muy breve período de tiempo, un novio filósofo. Le gustaba pensar sobre todas las cosas de la vida y analizarlas y darles vueltas. Con él todo cobraba otro sabor. Yo le decía durante el almuerzo, a solas:
- Cariño ¿me das la sal?
Y él respondía
- Cielo, la interrogación sobra, sabes perfectamente que no te la voy a negar. Y además, mi amor, el verbo dar no está bien escogido porque aporta la idea de que te vas a quedar con ella cuando no es así, en realidad no quieres que te la regale sino que te la alcance. Además no podría regalártela, no es mía.
- Bueno, pues eso, pásamela, mi amor.
- Querrás decir que te la alcance.
- Sí, es lo mismo, pasar, alcanzar. ¿Me das la sal?
- No, no es lo mismo, mi linda, pasar quizás esté bien empleado pero tiene unas connotaciones más vulgares, de indiferencia o dejadez y tú sabes que yo te amo. Te quiero.
- Yo también ¿me la dejas? Se me está enfriando la comida.
- ¡Dejar sí que no es una palabra apropiada! Y la interrogación sobra, te he dicho – arrancaba él con pasión. – La sal no me pertenece ¡en realidad es tuya! Y no me la has prestado, no la tengo en mi poder, así que no hay en ti intención de devolución al usuario o propietario de la cosa ¡como esa palabra podría sugerir!
Yo, como podrán imaginar, lo miraba perpleja y con admiración. Nunca tuve un enamorado interesado por la lingüística hasta ese punto, de dejar de comer. No les digo en la cama, mejor paso en silencio.
También, a veces, me hablaba de las necesidades básicas del hombre que, según él, eran cinco: comer, beber, respirar, hacer el amor y cagar. La idea no es original, sé que otros hombres la han tenido y hasta la han puesto por escrito suscitando admiración, envidia y respeto pero resultó muy estimulante oírselo decir a voz en cuello con los ojos desorbitados de entusiasmo delante de mi madre y de las dependientas de la tienda en la que estábamos comprando artículos para el hogar.
Aún me río sola cada vez que lo recuerdo. No sólo por él sino también por la impasibilidad natural con la que mi madre vive su vida, no compartida por las jóvenes dependientas. Aún así, noté en ella un cierto brillo, un despertar de su mirada, cuando se lanzó a rebatir y desmenuzar las aseveraciones de mi compañero. Enseguida se enzarzaron en una digresión filosófica que yo, al margen, escuchaba con placer.
Podía haber sido un novio sumamente divertido, en verdad. Y me gusta que me diviertan. ¡Qué pena que tuviera un pequeño inconveniente, por el que no pudo convertirse en el hombre de mi segunda vida! Además de todas las anteriores, resultó tener otra necesidad básica que no estaba apuntada en la lista: la del control absoluto. Pretendía racionarme, a mí sí, la necesidad básica de hacer el amor. Sus sospechas y acusaciones, totalmente injustificadas, Palabra de Catik, eran continuas y asfixiantes.
Bye bye my love, sometimes I miss you.

miércoles 31 de diciembre de 2008

My last Goodbye. Recuerdos de una despedida lejana.



Camino hacia una esquina gris y desdibujada, mojándome bajo la llovizna, asimismo llamada calabobos, con los bolsillos a rebosar de canciones.
Dentro de la húmeda chaqueta, en el bolsillo interior del lado izquierdo, a la altura del corazón, transporto La Bella y la Bestia, a la guitarra, Alan Newman; bien guardada, como si fuese la cartera con las fotos de los niños. Igualmente oculta y escondida, al abrigo de manos voraces y ojos inquisitivos, porto en la manga; para sacarla empapada de lluvia, como un as mojado; la melodía My Last Goodbye de James Morrison. La voy posicionando con cuidado y precisión, de una manera casi obsesiva. En cuanto llegue al cruce anticipado, la dejaré salir e invadir el espacio y sus orejas, de terco elefante ahora que lo dejamos y que antes aparecían como el invencible y atractivo signo de una gran personalidad, profundamente erótica; según sus propias palabras. Después giraré a la izquierda o a la derecha, lo mismo da, para continuar por las calles luminosas y soleadas; libres de olores penetrantes. Pasear por las aceras cálidas que brillan bajo los pies desnudos, horneadas por el sol tibio de la mañana. Andar entre las gentes de colores y sonrisas tenues y carcajadas intensas, como un abrigo de lana.
Un soplo de brisa fresca, inmóvil, roza mis labios despertando la sed. Camino como en un sueño hacia una fuente de piedra, que a su manera incógnita, también canta. En el bolsillo trasero del pantalón tejano, despistada, sin importarme demasiado que en un descuido me la roben, El toro guapo del Fary, se mueve alegre con el contoneo del realzado trasero, la canción abulta. Nada de pañuelitos sutiles, eso lo guardo en la frente oscurecida. Bajo el toro, asomando una puntita por un pequeño roto accidental que no me molestaré en coser, esto sí es una moda cómoda y bienvenida; Un ramito de violetas baila aromática y bulliciosa; formándose entre sus tallos un poco de lío en el que se enreda como una araña la canción de The Cure. No sé por qué la he colocado hoy atrás, debe haber sido en medio de la confusión, pues me encanta y debiera llevarla más vigilada. Me inclino sobre el manantial y bebo del agua transparente, como todas las invisibles aguas. Ya en calma, doy unos pasos más y me detengo para contemplar el paisaje que se abre vertiginoso.

Guardo en los bolsillos las muñecas y las manos, para activar el descanso merecido. La inquietud de los dedos resguardados se pierde entre una pila enorme de canciones en compás de espera. Todas las respuestas posibles para mis silencios.
Con sólo realizar un ligero y rápido movimiento mágico, el total de las músicas de la vida al alcance de la voluntad y con el mínimo esfuerzo, las palabras de otro, mis sentimientos desenmadejados; aparecen entre mis dedos como un breve truco. A mi izquierda, se enciende a destiempo, en pleno día, humilde pero con una fuerte idiosincrasia sin sonrojos; un farol que se esconde, atento, de la luz del sol. En la pernera, más abajo de la rodilla, en un bolso cerrado por un pequeño botón de nácar, acarreo varias canciones listas para un regalo o un préstamo. Ne me quitte pas, Jacques Brel. Cuando está en mi palma siempre me deja perpleja y la sacudo con un estremecimiento para que vuele rápidamente hasta otra pasión. Sigo a mi propia sombra, el sol a mis espaldas, como tú. Bajo los tacones, un melancólico tango.

miércoles 17 de diciembre de 2008

LA DISTANCIA


Analisa Grunerton soltó el cepillo de plata encima del tocador y se miró al espejo. Observó las finas arrugas que empezaban a formarse en su entrecejo y en las comisuras de sus labios, en otro tiempo más carnosos y ahora disfrazados de rosa carmín.Su melena castaña sin embargo se mantenía sedosa y brillante ,en cascada sobre los hombros. Suspiró, se retocó un poco el maquillaje y se perfumó. Las sábanas estaban recién lavadas y las velas, el incienso y la música cuidadosamente preparados para recibirlo.
Hacía una semana le había llegado la noticia de que su hombre volvía a casa después de muchos meses de alejamiento forzoso.Pensó en las historias de excombatientes que había leído, en todo lo que habría vivido él en este tiempo y que lo alejaba de ella tal vez irremediablemente. Qué huellas indelebles ,qué imágenes habrían quedado grabadas en su cabeza. Sería sin duda una persona distinta a la que se había ido.En cambio ella había seguido con su vida, sola, pero en casa y sin más trauma que buscar qué ponerse cada mañana.Eso sí, se había acostumbrado a la soledad y a la independencia...y a las cartas de amor que se enviaban una vez por semana. En ellas le contaba las pequeñas cosas del día a día, intentaba animarlo con anécdotas del mercado o con los chismes que se contaban en la mercería del barrio. Él ,por su parte, trataba de evitarle los detalles truculentos del frente y se centraba en lo mucho que la amaba y en lo deseoso que estaba de regresar para estar juntos ya por siempre.Gracias a estas cartas el tiempo se le había pasado más deprisa y ahora veía por fin que llegaba la hora de volver a tenerlo en casa.
Volvió al presente y se vio de nuevo en el espejo, envuelta aún en la toalla de baño y la dejó caer para observar los posibles cambios que él podría encontrar. Quizás, algún kilo de más, o de menos, los pechos más caídos, la piel menos tersa... Pero a simple vista todo seguía en orden. Deslizó el negligé transparente por sus hombros y se calzó las zapatillas de satén rosa.Justo a tiempo porque en ese momento sonó el timbre. Se levantó calmada y abrió la puerta. Ahí estaba él, rubio, apuesto y lleno de amor como siempre, en su corazón y en las manos, ya que como buen cartero traía, sin saberlo, la última de las cartas que le había escrito su marido. Ella tendría que contarle que éste regresaría al día siguiente y no podrían volver a verse...

sábado 29 de noviembre de 2008

LA NOCHE ME CONFUNDE


¡Ay, mi amor! ¡No sé si me confunde o es que yo ya estoy muy confundida!
La cosa es que según pasan las noches de juerga y sobre todo a medida que avanza LA noche de juerga, los sentidos se van embotando: El oído queda ensordecido por los decibelios, la vista se nubla por los vapores del alcohol, el olfato permanece neutralizado por el humo. Sólo queda el tacto,… ¡qué peligro! Ah, y el gusto o más bien gustazo según el momento, je!

En medio de esta confusión se desarrollan y crecen una serie de personajes variopintos: catiks, quinceañeros en busca de nuevas experiencias, parejas de todo tipo, gays…GAYS! Me gusta esta palabra, porque lo de maricón suena fuerte y lo de homosexual es relativo, pero lo de gay todos lo entendemos y queda muy IN.
Pues bueno, de ellos quiero hablar hoy y es que no es justo…me desconciertan. Mi amiga la catik es de esas mujeres que se encuentran a gusto con ellos, se ríe, les sigue el juego…Yo no. Si no los conozco nunca sé cómo reaccionar. A ver, se te acerca uno, con su aire afeminado y empieza a soltar “Ay chica, pero qué guapa eres, cuánto glamour, que vestido más bonitooo”
En primer lugar, ¿qué es esto? ¿Admiración, envidia, o es que se ha despertado su lado masculino? A mi me lían con sus “¡Pero qué pies más bonitos!, es que soy fetichista, ¿sabes? Sí, de los pies y los zapatos… ¡ay, y tus manos!, ¡déjame verlas bien! “
En una de esas conversaciones estábamos cuando mi amiga, en el calor del momento soltó que llevaba un tatuaje…
-¿Dónde? Fue la lógica respuesta –Enséñamelo, y yo te enseño mi piercing.
-Es que mi tatuaje no te lo puedo enseñar aquí…
-Ni yo mi piercing, ¡ja , ja! … Vamos al baño.
Allá que se fueron los dos alegremente mientras yo los miraba desaparecer, un poco inquieta la verdad…
Al cabo de un rato demasiado largo para mi gusto me acerqué al baño y toqué a la puerta. No tardó mucho en abrirse y salieron los dos. Por la cara de mi amiga supe que había visto el piercing.
-¿Qué tal? ¿Lo tenía dónde me imagino?
-Sí…, y le encantó mi ropa interior.
- ¿Para comprársela él?
-No creo. Por el tamaño de su erección creo que le gustó en otro sentido…
-¿Pero no era gay?
-Eso intentaba explicarle yo, pero él estaba muy ocupado intentando meterme la lengua y otras cosas

Al día siguiente lo primero que hice fue tener una charlita con mi hija sobre la homosexualidad y el tema colateral: “Las apariencias engañan”



jueves 27 de noviembre de 2008

Tengo una vida sentimental complicada



Me estrechó entre sus musculosos brazos, cálidos y suaves, apretándome dulce e intensamente contra él mientras yo sentía un placer infinito y me embistió potente una vez más en un estertor final. Gimió y se estremeció en un frenesí glorioso mientras yo jadeaba muy excitada. Una vez en calma, volvió a abrazarme con ardor apasionado pidiéndome suplicante que le besara en la boca. Lo hice, lengua inquieta y desesperada contra lengua golosa y rastreadora, sumergidos en una activa lucha por encontrar de nuevo la luz del santo grial. La piel, humedecida y desnuda, contra la piel; el color y la belleza de ésta. Las formas, la saliva, los olores y la desnudez completa, perdido el sentido en medio de la calidez de la entrega amorosa y enfebrecida. Instinto y nada más.
La libertad.
Nos fundimos inconscientemente en un abrazo que nos unió en un solo bicho, el cual se durmió agazapado entre las páginas que componen, no una novela, sino una palabra: eternidad.
Oye – le dije un poco cohibida y cortada cuando hubimos terminado, aún entre los acogedores brazos y en la amplia cama de la preciosa habitación.
¿Qué? – me animó él cariñoso, acariciándome con ternura el cabello y preocupado al ver la expresión de mi rostro, creyendo quizás que le anunciaría algo que enturbiaría el momento pero no era eso. Vacilé y él volvió a acariciarme suavemente y me besó, como diciéndome que fuera lo que fuera, adelante, nada iba a pasar. Me lancé.
- Perdona ¿Cómo dijiste que te llamabas?

jueves 6 de noviembre de 2008

HALLOWEEN


Mi amiga Lapares,a quien hace un tiempito que no veo, me ha enviado otra cartita ilustrativa y educativa donde las haya.
Realmente es de todos sabido que el hombre (genérico, me refiero al ser humano en general) como ser social que es, lleva una máscara que le ayuda a convivir y a reprimir sus instintos más básicos, lo cual a su vez le genera estrés y frustración que si no se canalizan sanamente pueden dar lugar a situaciones verdaderamente desagradables y violentas.
Es por ello que se inventó el Carnaval, antigua tradición fiestera que libera en tanto nos concede el anonimato o la usurpación de una identidad distinta. He aquí su carta:

Ay Catik!
No sé por qué me tienen que pasar a mí siempre estas cosas, pero como sé que te interesan estas historias del mundo nocturno, aquí va una pequeña anécdota:

La otra noche salí con mi aún maridito a una fiesta de Halloween. Sí, ya sé que esta celebración no pertenece a nuestra cultura, pero qué quieres que te diga, a mí me va la fiesta y el cachondeo, que es cultura universal…
Me puse mi vestido negro mini y unos taconazos para levantar los ánimos y las ánimas de más de uno, empezando por mi moreno que está un poco decaído últimamente y nos fuimos al concierto de su amigo el guitarrista. Ambientazo. Por todas partes había demonios, brujas y como siempre, muchos fantasmas, ja, ja! Estuvimos bailando sin parar y con el sofocón me dieron ganas de ir al baño a refrescarme. Al salir me inclino un poco para arreglarme las medias caladas y en ese momento oigo a mis espaldas un rugido y me enderezo rápidamente. Miro hacia atrás y veo a dos demonios encendidos que extendían sus manos hacia mí mientras gritaban “¡¡Qué polvo, qué polvo!!”
Huí rápidamente mientras pensaba que no cabe duda de que el disfraz nos quita la máscara…

Un rato más tarde a mi maridito le entraron ganas de ir al baño y le dije como quien no quiere la cosa: “Ten cuidado, que el camino está peligroso”
Algo debió ver en mi mirada porque se quedó a mi vera, juntitos y abrazaditos los dos, espumas y terciopelo…

Un besito de tu amiga,
Lapares

sábado 25 de octubre de 2008

La sombra


Si, la tristeza existe en el mundo Catik. Se viste de violeta y te envuelve en su bruma densa y perfumada de nostalgia impidiéndote ver, mientras te susurra al oído todo lo que no quieres oir. Con su voz aterciopelada de contralto te cuenta historias del otro lado: el de la luz, los paseos por la playa y los amores de verdad. Te llama con cantos de sirena e intenta separarte de ti misma.
Tú la ignoras y mantienes la sonrisa intacta:"¡No mientas tristeza!", le gritas, y te lías la manta a la cabeza para hacer limpieza general, tres tartas de chocolate y cinco empanadas gallegas que consiguen que el olfato, el gusto y el orden, que es el famoso sexto sentido femenino, se den un banquete y levanten la moral.
Son días que llegan y pasan. Se van igual que llegaron, por sorpresa y sin motivo alguno y los despides agitando un pañuelo rojo de pie en el zaguán y con la minifalda del mismo color sonriéndote alegremente en la otra mano...

lunes 22 de septiembre de 2008

El adivino



(Banda sonora:http://es.youtube.com/watch?v=2iuuv_1TPYo&feature=related)

Se acercó algo beodo y renqueando con disimulo, mientras yo escondía la nariz dentro de la copa, un vaso de tubo con una piedra de hielo, whisky, ron, unas gotas de vodka, coca-cola y un chorrito de lima; mi bebida favorita en las noches hecatómbicas en las que me acostaría hasta con un tipo como éste, si no me desagradase tanto. El hombre, alto y enjuto como una jirafa, pero más triste, no interpretó correctamente el gesto, señal de lo que estaba por venir, y creyó que yo era tímida. Su aliento etílico me golpeó desde el techo.

- Hola guapa – me dijo forzando al límite la imaginación.

- Estudio – le contesté torciendo el cuello incómodamente hacia su rostro equino, allá arriba. ¡Qué alto era

- No me digas en qué – se irguió sin que le hiciera ninguna falta, satisfecho al pensar que la plaza había caído. Se le veía muy contento de sí y de su imponente aspecto de dandy sepulturero y agigantado. – Déjame que lo adivine – se sonrió de medio lado dejando ver un diente negruzco – te voy a sorprender – me guiñó un ojo legañoso. Sentí una compasión infinita y le respondí

- Es difícil – provocándolo y retándole para que, al menos él, se divirtiera.

- Déjame ver – afirmó por decir algo, pues en el suspiro de alivio de no verse rechazado y pateado de vuelta a la pista de baile, se le escapó todo el fuelle y el empuje inicial. Se recompuso, bebió un sorbo que lo volvió a trastornar y adoptó de nuevo el papel de chulo con el que, supuse, supuso él que me había conquistado. El tatuaje de puntos en la muñeca le iba bien al personaje que trataba a todas luces de interpretar y también la cicatriz en el antebrazo derecho, que seguramente se había hecho hacía muchos años, al caerse de la bici en el patio de su casa.

- Bolso y zapatos de tacón de aguja… – observó atinadamente- a juego – me dijo en voz alta, observando a duras penas desde tan lejos con una mirada impertinente, que él debía imaginar taladradora y perspicaz, lanzada con ebriedad por encima de su nariz, que parecía construída con el único fin de aspirar coca en los servicios– … y de piel de serpiente en peligro de extinción – terminó mientras contemplaba atento y con desagrado mis pies. Frunció el ceño con evidente disgusto que, sin embargo, pronto hizo a un lado, sin escrúpulos. – Yo diría que no eres vegetariana.

No me dio tiempo a decirle que eran de plástico contaminante de imitación y que no, que no estudiaba veterinaria. El gigante había visto mi crucifijo colgando de la cadenita al cuello, aunque en la oscuridad no se dio cuenta de que el muerto no era Cristo sino una mujer en paños menores que realizaba acrobáticamente un corte de mangas con los dedos de los pies. Mientras me miraba fijamente a los ojos con intensidad, muy seguro de sí, continuó con su discurso.

- Eres una mujer de convicciones firmes. Eso es algo que me gusta – dijo con cierta admiración. - Seguramente de una moral hipócrita – añadió provocador, dando un giro repentino a la conversación al observar que me llevaba la copa a los labios con fruición y creyendo, sin duda, que me impresionaría. No me inmuté. – Probablemente – insistió tenso – tienes una doble moral que te confunde a ti misma y una lucha interna entre el deber y el deseo – se acercó insinuante. Me produjo un repeluz y un temblor que volvió a equivocar. Se alejó con generosidad. – No te asustes, yo también tengo mis dilemas interiores, como lo blanco y lo negro. Y me gustan las mujeres así, como tú; no esas locas que ya no creen en nada. – Me miró benevolente y con repentina ternura. - ¿Cómo te llamas?

Estaba a punto de contestarle con un nombre falso, cuando en el local ahumado irrumpió de improviso la policía. Se vinieron hasta donde estábamos y se llevaron a mi hombre a la fuerza, tuvieron que emplearla y a rastras, detenido. Esto sí me impresionó levemente, sobre todo por sus convincentes gritos y protestas de inocencia, más incluso que por la patada que, sin querer, le dio al taburete a mi lado partiéndolo en dos. Conseguí en medio del barullo, mantener el equilibrio y la copa, que apuré de un solo trago. Me quedé sola y perpleja.

A la noche siguiente, el camarero, reconociéndome al llegar, vino a felicitarme y a invitarme a una copa en nombre del local, para celebrar mi oportuna y buena suerte. Había oído decir que el tipo aquel ya había matado a dos mujeres de puro aburrimiento.


(http://es.youtube.com/watch?v=qVaEPx_VyXs)

martes 9 de septiembre de 2008

Por amor II. Para Wow




Apagué el CD de Jeanette y tras terminarme la tila humeante que me había preparado para calmar mis emociones, me desvestí y me arrebujé sobre la cama, entre las mantas, ideando perversidades que a él le gustarían y a mí me compensarían del tostón de tener que aguantarle. ¿Cómo se llamaba? aparte de ex o ingeniero. No lograba recordar nada de él excepto su voz, inolvidable, sus ojos dulces y su cuerpo. De todos modos, siempre fui muy mala para los nombres y esa noche, además, estaba muy distraída, no me podía concentrar. Tal vez aquel poco de fragante lejía, lamida en un momento de desesperación en el 3º, mezclada en el estómago vacío con la tibieza de la infusión me hubiera sentado mal, me preocupé. Lo primero que haría al día siguiente sería hacer que me llevara a comer a un buen restaurante, nada de mediocridades, y así celebrar nuestra oportuna reconciliación. Aunque teniendo en cuenta que estábamos en crisis quizás debería hacerlo durar un poco más y no exprimirlo tanto como la primera vez.
De pronto, me acordé del ascensor, ahora que habían desaparecido las nubes negras, y flacas, de mi horizonte, mi mente volvía a interesarse por el entorno y aquello había sido francamente curioso. Hasta daba miedo, si se pensaba bien. Me levanté y me eché cualquier cosa por encima, lo primero que pillé: las tanguitas rojas con dos largas orejas blancas y peludas de conejo colgando a cada lado sobre los muslos, el sujetador negro a juego, con sendos hociquillos en el lugar apropiado y una batita corta, verde y transparente, con un encajito calado en forma de diminutas y coloradas zanahorias. Cogí también el látigo, por si debía defenderme y me enfilé los botines negros de tacón más fino, alto y afilado. Nadie había resistido un 2º pisotón con ellos, sobre todo si conseguía darles en el sitio adecuado... cerca de la aorta, lo cual no era muy dificultoso cuando estaban tumbados y atados, como solían, claro que ahora no era el caso. Con el vecindario no se podía contar, no pecaban de solidarios, de lujo, sí, pero sordos como Beethoven, a juzgar por el poco caso que hacían a los gritos de auxilio de mi ingeniero que alguna vez habían salido del apartamento. O tal vez es que se hubiesen acostumbrado ya, recuerdo que la primera vez que estuve con él, sí me habían enviado a la policía. Bueno, en todo caso, mejor hacerme a la idea de que fuese lo que fuese tendría que enfrentarlo sola.

Me armé de valor y salí al rellano. Observé con un sobresalto que las cuerdas que sujetaban la cabina del ascensor se estaban moviendo. Me acerqué temerosa y de puntillas, procurando no hacer ruido, hacia el enrejado que cubría aquel hueco y en ese momento preciso se rompió tintineante la pulsera de cuentas que llevaba en la muñeca. Enseguida las perlitas rodaron por el suelo y por los escalones, con algunos destellos vivos y un sonido cristalino, apagado por el ritmo del ascensor. Las orejitas de conejo se enderezaron, pues sin querer enganché la anillita que servía para ello en un relieve de las rejas. Me liberé. La mayor de las cuentas, la más brillante, tropezó contra la pared, rebotó y colándose a la vuelta a través de las malditas rejas, fue a parar sobre el techo de la máquina, donde, después de circular un poco más, debió introducirse en algún lugar importante del mecanismo porque con un chasquido, las cuerdas se detuvieron en seco. Me asomé. Sí, allá abajo, había quedado la caja del ascensor, atascado. Aunque tenía algo raro, el color, la forma, no sé. Yo que conozco bien esos techos, por mi trabajo, juraría que era un modelo que venía y olía a Roma en vez del veneciano que solíamos tener, normalmente. Extraño. De su interior salieron con voz viril, algunos improperios y maldiciones. Descendí lentamente, intrigada, recogiendo a mi paso las canicas, una a una. Cuando llegué casi a la altura, me oculté un poco y atisbé desde arriba con cuidado, recelosa aún ante aquel prodigio de reaparición material metamorfoseada. Dentro de la preciosa antigualla vi a un muchacho, con aspecto latino y ojos aún más cálidos que, por la posición, no podían verme. Me interesé, quizás estuviese dispuesto a practicar un poco. Me hormigueó la muñeca derecha, que sostenía el látigo. En ese momento, como si me hubiese intuído, soltó un alarido de socorro que hizo retemblar todo el edificio, incluyendo las paredes. El techo del ascensor se abombó ligeramente escupiéndome de vuelta la bolita. Del susto se me cayeron de nuevo todas las cuentas que había recogido y bueno, cualquiera de ellas recuperó el lugar que la otra había desalojado y probablemente algunos más. Olvidé sobre la marcha la posibilidad que había estado considerando, aquellas puertas no se iban a abrir al menos en dos horas. Qué lástima. Di un latigazo de despedida restallante contra el suelo por el coraje de haber perdido mi pulsera, que quedó apagado por un 2º grito de auxilio del hombre encerrado tras las rejas, como un leoncito rugiente, pensé golosa, aunque con esa tremenda energía quizás sería mejor dejarlo allí, parecía más difícil de domar que el ingeniero, que era bastante pesadito, sí, pero me quería de verdad. Y sólo para él, recordé. Me di la vuelta y considerando zanjado el asunto, me volví a mi acogedor dormitorio, acompañada, tan sólo, de los gritos intermitentes del guapo muchacho. Se va a quedar afónico, recuerdo que pensé.

sábado 6 de septiembre de 2008

Por amor


(Banda sonora:)

Llegué a mi habitación derrengada, después de subir a pie las ocho plantas del antiguo edificio. El ascensor no funcionaba. Por el camino, que olía a lejía mezclada con moho, comprobé en cada piso si la máquina estaba atascada en algún lugar y con la puerta abierta al vacío pero no era así. La caja no se encontraba en todo el recorrido, algo muy misterioso que, en cualquier otro momento, habría despertado mi curiosidad. Pero no esta noche.
No es que hubiese encontrado a mi novio con otro, no, era el mismo de siempre, sólo que esta vez no me habían querido entre ellos. Definitivamente, habían dicho. Una vez más, desbancada en la vida por un hombre, el famoso techo de cristal, blindado, que, en vez de romperse estrepitosamente sobre mi cabeza sólo la abollaba dejándome a medias inconsciente.
Me agaché y lamí el suelo del rellano del tercero, allí donde estaba aún fragante y húmedo de la fregona, apenas se notaba el sabor de la lejía, muy diluída. Demasiado lento, me dije y seguí subiendo. El hueco de las escaleras está enrejado, no sé por qué pero así es, desde antes de que llegara a vivir aquí. Tal vez sea porque el edificio es realmente antiguo.
No tengo tranquilizantes ni somníferos en los cajones de la mesilla, siempre dormí bien aunque poco. Las ventanas a la calle no me convencen, podría caer sobre alguien y por una vez, quisiera estar sola.
Colgarme y sacarle la lengua al mundo, eso estaría bien.
El móvil que suena, oh, siempre tiene que sonar en los instantes decisivos, como una bifurcación de la carretera en ojos de un borracho que vuelve a casa al amanecer.
Lo cogí.
Era mi ex, el ingeniero, no el que acababa de largarme, el anterior, al que dejé yo. Había encontrado otra vez trabajo y quería intentarlo de nuevo.
- Te demostraré que soy un hombre responsable, como tú querías. Se gana bastante, verás que es verdad que el otro lo perdí por la crisis y no por vago.
- Lo siento. Ahora soy yo... también me han echado. No me encuentro bien.
Pausa
- No es que me alegre - dice contento - pero ¿ves? Le puede pasar a todos.
- Sí - murmuro.
- No te preocupes, gano bastante. Podemos arreglarlo. ¿Querrás? Bueno, perdona ¿Nos vemos? ¿Quedamos y hablamos?
- Estoy cansada esta noche... Llámame mañana ¿vale? A las 10:37.
- Sí.
Cuelgo lentamente y sonrío. Bien, parece que ya no necesito matarme para no morirme de hambre. Hay futuro pues, maldita crisis. Me siento sobre la cama, me coloco bien los ligueros negros sobre las medias rojas y me echo a reir. Me felicito mientras contemplo dulcemente el látigo colgado inmóvil desde hace ya meses en la pared y lo acaricio con la mirada. He adelgazado un poco así que el corsé me apretará menos. Y a él ya le habrá crecido de nuevo la barbita. Suspiro. De nuevo al curro, y sin pasar por el INEM.


lunes 1 de septiembre de 2008

Extra de verano: Los mejores golpes de las amigas I



Estando una noche en la playa, con una amiga y un amigo, hace muchísimos y desquiciados años, apareció un policía a preguntarnos qué hacíamos allí a esas horas. Yo era entonces la única que sí había cumplido ya los 17 y el chico aparentaba aún menos de los que tenía, así que sin duda fue por ello que el hombre vino a ver en qué andábamos. Nada, era lo que hacíamos y era cierto. Tumbados en la arena escuchábamos el sonido del mar pero ¿cómo le explicas eso a un policía que viene a protegerte? La respuesta fue que estábamos charlando y pasó a preguntarnos los años. Mi amiga y yo le convencimos sin dificultades de los 18 pero el chico no, ni lo intentó, se quedó callado. Entonces el hombre sin dirigirse a él nos preguntó por "el niño", que si era hermano de alguna de nosotras. Como a esas edades se está conectado telepáticamente con los amigos, y a veces también posteriormente, respondimos a la vez:

- "¡Sí, mío!"

El policía nos miró con la duda pintada en su rostro benevolente, pues a pesar de ser almas casi gemelas, físicamente no nos parecíamos en nada, de hecho mi amiga y yo no podíamos ser más opuestas. Difícil de creer que fuéramos hermanos los tres.

- "A ver" - exigió - "¿hermano de quién?"

Mi amiga con mucha tranquilidad, como si fuera lo más natural del mundo y se dispusiera a aclarar una de esas ambigüedades léxicas que pueblan los discursos, aclaró:

- "Sí, mío de ella".

Tuve que aguantarme la risa que ella nunca se callaba. El hombre nos echó de la arena y nos invitó amablemente a irnos a casa, cosa que por supuesto no hicimos. Nos metimos en un bar, a beber alcohol. ¿Qué otra cosa pues se puede hacer en los bares?

miércoles 27 de agosto de 2008

Malo,malo,malo


Se dio la vuelta con el látigo en la mano derecha y arrastrándolo por el suelo miró fijamente a los ojos del hombre.-Has sido muy malo,dijo suavemente y él murmuró: -Sí.
-Ahora vas a tener que sufrir por ello -y sin más le soltó el primer golpe,no demasiado fuerte para que durara.
El hombre estaba desnudo y atado fuertemente boca arriba sobre una camilla forrada de terciopelo rojo en medio de la habitación en penumbra.No gritó, sólo apretó un poco la boca y después sonrió.La indumentaria que ella llevaba era la que él había pedido.Así tenía la ilusión de tener el control...todavía.El corsé rojo también estaba fuertemente anudado con lazos negros.Las botas negras por encima de la rodilla dejaban ver la parte superior de las medias y las ligas que se sujetaban al correspondiente liguero gritaban en rojo chillón.
Ella se entretuvo acariciando su cuerpo con la vara y al llegar a los testículos enredó las cuerdas del látigo alrededor.Unas gotitas de sudor empezaron a resbalar por la frente del hombre que sin embargo seguía manteniendo su sonrisa.Ella apenas la entreveía debido a la poblada barba que ocupaba gran parte de su cara mateniéndola semiescondida.
-Te gusta mandar, verdad?-Sí, contestó él con un gemido.
Ella notó que la vara de él empezaba a levantarse. -No te cansas de dar tantas órdenes?
-Es mi deber, me necesitan....-El látigo resonó fuertemente esta vez en el silencio del cuarto.El hombre gritó, pero ella vio que su excitación crecía.

En ese momento llamaron a la puerta.Ella, sin inmutarse, la abrió ante el estupor de su prisionero y entró otra mujer.Despacio se puso unos guantes de cirujano y sacando una navaja se acercó al cuello de barbudo. -Este es tu fin...

Y así, en seco y sin anestesia procedió a eliminar hasta el último pelo de la cara del hombre malo, malo, malo

sábado 9 de agosto de 2008

Cura contra el mal de amores


Queridas catiks,

Dios no lo quiera y los santos no lo permitan,pero si habeis cometido el error de enamoraros, que no cunda el pánico. Todavía hay remedio...

Veamos en primer lugar en qué consiste el enamoramiento para reconocerlo en sus primeras fases, cuando aún es relativamente fácil erradicarlo del corazón:

1)Cuando ves al chico en cuestión se te acelera el pulso.Esto no es enamoramiento. Puede ser debido al calor, a que has llegado corriendo, al estrés.

Por cierto, no sé lo que es el estrés, pero suena bien y es fácil achacarle cualquier mal: Hoy no he ido a trabajar...estoy estresada. Le he dado tres bofetones al niño...es que estoy estresada.Se me ha quemado la comida...,no tengo ganas de hacer el amor...,se me ha olvidado tu cumpleaños..., no te he llamado... Si estás "estresada"no sólo no te mirarán mal sino que además lo harán con pena y se ofrecerán a echarte una mano.

2)Te gusta como huele, como sabe,la forma de su dedo gordo, el huequito que tiene en la base del cuello...( es uno de los lugares más deliciosos para besar durante horas...)Vale, te gusta mucho, pero ¿a que hay otros muchos que te podrían gustar igual?

3)Te hace reir,te lo pasas en grande con él, te comprende y te escucha. Pues eso lo hace cualquier buen amigo o amiga que se precie y no estás enamorada de ellos.

4)Te pones celosa si habla con otras. Eso no es amor, es deseo de posesión.Lee a los budistas y su teoría sobre el apego y déjate convencer. Si no funciona acude a un exorcista para que expulse a ese demonio de los celos de tu cuerpo.

5)Crees que no puedes vivir sin él. Seguro que él puede vivir sin ti. ¿Entonces?Lo de Romeo y Julieta está muy bien pero es un poco trágico. (Igual que las canciones de Maná)Total, vamos a morir igual, así que mejor si es lo más tarde posible.

Esta lista me está recordando a los consejos que te dan cuando acabas de tener un bebé, sobre todo si eres mamá primeriza: no lo cojas que se acostumbra, no le hagas mimos cuando llora, no le des de comer cuando quiera, no lo duermas en brazos, no lo metas en tu cama que se asfixia...Recuerdo que yo me preguntaba¿y qué hago con el niño? ¿Lo tiro por la ventana?¿Lo trato como a un mueble? En definitiva, ¿se trata de ignorarlo todo el tiempo?

¿Maltratamos a los demás y a nosotros mismos por miedo a acostumbrarnos a lo bueno?¿Es que hay que acostumbrarse a lo malo?


¿Dónde estábamos? Ah, sí, en que no tenemos ni idea de lo que es el enamoramiento...

Pues entonces...no hay problema

jueves 31 de julio de 2008

Para radio frikky

Aquí les dejo algunos enlaces a los videos de uno de mis grupos favoritos de aquella época:Earth Wind and Fire. Les suena?http://www.youtube.com/watch?v=C93maSeGXtY http://www.youtube.com/watch?v=hBBN0T5PYXY=lf3loEhV0ZU http://www.youtube.com/watch?v=lf3loEhV0ZU
Lo subo hoy porque mañana me voy de viaje y no voy a poder. Besos a todos y espero que lo disfruten!

domingo 20 de julio de 2008

Una de cursillos


Decididamente, no entiendo a mi ex.No es que no funcionara como marido...es que de separados me da más problemas todavía.


Y es que para ex hay que servir.


"Hasta que la muerte nos separe" es una bromita que nos gastamos el día de la boda. La realidad es "Hasta que la Separación nos encadene".Sí, nos encadena de por vida a una persona con la que hemos decidido no compartir más la vida...qué ironía.


Es por eso que en vez de cursillos prematrimoniales deberían hacerse los "preseparacionales".


No sé a quién le correspondería esa ardua tarea:¿A las comunidades autónomas?¿A los Ayuntamientos?¿A alguna ONG?Sea quien sea debería implantarlos ya con carácter obligatorio, retroactivo y sin posibilidad de hacer novillos so pena de multa de las gordas!


Yo he pensado que algunos temas interesantes podrían ser:


1)Los buenos modales:


No se debe rayar el coche de tu ex. No,tampoco pincharle las ruedas


Qué hacer si te encuentas a tu ex en una fiesta con su flamante y jovencísima novia(No se vale tirarle de los pelos a ella.A él tampoco)


Formas de contenerse:efectividad de la músicoterapia.Control respiratorio


2)Legalidad:


No te acuestes con tu abogado.¿No se te había ocurrido?Entonces no estás en el punto álgido de la separación. Todo se andará.


Alternativas: Masajes y spa, una buena opción


3)Los niños:


Si no se te ocurre nada bueno que decirles...Cállate


4)Autoestima:


¿Existe el amor a partir de las primeras arrugas?Los guapos también sufren...vale, no tanto,¿Y qué?-Charlas y debates


5)¿Todavía te quieres separar?¿A qué no?Hala, darse un besito y aquí no ha pasado nada...

jueves 3 de julio de 2008

JUVENTUD,DIVINO TESORO




Apenas eran las dos de la madrugada.
Yo estaba, cosa inusual en mí, sentada y retirada de la pista. Mi acompañante había ido a darle un trago al botellón (¡¡Qué mal anda la economía por Dios!!)

La rubia neumática era previsiblemente asediada por todo el sexo opuesto y ella se dejaba.

El barrigón del puro se acercaba a todas con una sonrisa de medio lado provocando un evidente vacío a su alrededor :-¿Quieres bailar?-y se metía en un círculo de mujeres-¿Y a ti quién te ha invitado a esta fiesta?-Era, en sus múltiples variantes la única respuesta que recibía.

El barman, en un ataque de protagonismo sexual, se quitaba la camiseta subido a la barra entre los aplausos y silbidos de las cllientas...

En eso se me acercó una amiga a quien hacía unos meses que no veía. -¡Qué bien te veo!- le dije, y era verdad. Su cara estaba más relajada, lisa. La melena recién teñida, manicura impecable...en fin cumplía todos los requisitos de una catik que se precie.
-Acabo de llegar de Barcelona- Me contaba feliz, -He estado de compras, visitando amigos...

Y yo me fijaba en su cara, a ver si descubría qué era aquello indefinible que me llamaba la atención. De repente unos destellos blancos desde su frente me hicieron dar un salto en la silla.Tras la sorpresa inicial supe sin ninguna duda de lo que se trataba....

Por si no lo has adivinado, querida catik, aquí va el consejillo de hoy:
"Guapa, si te inyectan botox, no te coloques debajo de las luces ultravioletas"

miércoles 18 de junio de 2008

Peleas de amor


-¡No me interesa!¡Déjalo ya! Sólo quiero pasarlo bien

Ella lo miraba herida y con los ojos húmedos mientras él, desconcertado, se preguntaba a qué venía ese estallido de furia. Al fin y al cabo él sólo pretendía que lo hiciera mejor.

La mujer se preguntaba por qué era todo tan complicado y por qué no conseguía relajarse. Al fin y al cabo el que él tuviera 20 años menos no había sido obstáculo para entenderse y pasarlo en grande durante muchos meses.Pero eso era antes...

Ahora, además de en el tiempo, también estaban separados en el espacio y sólo se veían de vez en cuando. Cierto que él la llamaba todos los días intentando mantener la llama, pero el roce hace el cariño y el desroce el olvido.

No para ella. Nunca olvidaba a un hombre querido.

Se volvió enfadada hacia la barra dejándolo plantado en medio de la pista de baile.

-¿Tú también buscas la felicidad en un vaso de ron?Le preguntó directamente el rubio que pedía a su izquierda.

-No, yo ya soy feliz- le respondió con lágrimas en los ojos.

-Claro, se te nota- y apoyó su mano en el brazo de ella-

-Voy afuera-dijo soltándose suavemente. El la siguió y ella no le detuvo.Detrás salió su moreno que la agarró de la mano llevándola al coche.

-Siempre he sido demasiado perfeccionista...

Más tarde, entre sábanas, exhausta y feliz ella se lo negó:

-Lo que pasa es que tú eres perfecto- Suspiró sin preguntarse ya nada.


viernes 2 de mayo de 2008

El ex que llegó del frío


Fui a un concierto con unas ganas locas de pasarlo bien, de bailar y cantar y volver a bailar. Estaba en la cola con 2 amigas catiks con cientos de personas alrededor: cien delante, en la cola para entrar, cien detrás… Y entre todos esos cientos, justo al lado, espalda con pecho, bien apretaditos, un chico levemente conocido. Un largo fin de semana, hacía ya bastantes años de eso, antes de casarme y tener hijos y divorciarme, me había liado con él. Al par de días me había enterado por otra persona de que tenía novia y ya no nos vimos más, tan sólo alguna vez, de pasada. Aquello había sido un azar, tal que ahora. Yo lo miraba y me decía, este tío me suena de algo, aún no había caído, hasta que se dio la vuelta, maniobra difícil en esas apreturas y me vio y le vi. Algo en su mirada me trajo los recuerdos, vagos.
Lo primero que me dijo fue que se había divorciado. En segundo lugar me preguntó si yo me había casado. Contigo no. Y después me prometió que me invitaría a una copa en cuanto entráramos. Lo cuarto fue la pregunta clave de la noche: ¿Por qué me dejaste? ¿Dejarle? Aún no ha pedido la copa y ¿ya me está confundiendo con su mujer? pero si para eso hubiéramos tenido que estar juntos… Después de algunas alegaciones y reproches y de decirme que yo era muy dura, ahí ya me fastidió la noche, me recordó que él había pensado mucho en mí, aquí fue cuando me hizo reir. Entonces me dijo que era rara y yo le dije que sí. ¡Entonces fue cuando se rió él! Y después, después fue cuando me escapé.
Todavía me estremezco ligeramente cuando lo recuerdo pero si el azar, el azar no lo quiera, vuelve a juntarnos, ya tengo la excusa pensada: le diré que como todo está demasiado reciente, no soy capaz de afrontar mis sentimientos y que mejor será dejarlo así por el memento.
Señor@s, no me van a creer pero añoro a mi ex, mi salmón rebelde que remontaba contra la corriente con total naturalidad. No me ha perdonado, ni lo hará ya, lo de su primo. ¿Por qué escoger a alguien sobre quien proyectar nuestros sentimientos más nobles? ¿Alguien que, a su vez, proyecta sobre nosotras sus deseos de fuga y de huída más infinitos? Sutil, inabarcable, contradictorio, serpenteante, se escabulle como una temerosa bolita de mercurio escapada de un termómetro roto. Sólo me queda recordarlo junto a la visión de una estrella fugaz. La alegría de contemplar una semilla algodonosa y perfectamente redonda danzando imprevisible en el viento. Y retomar la vida, salvaje y libre, con mi novio ufano, que pasaría perfectamente por sueco cuando su mujer anda cerca. Y seguir, como fanáticos seguidores de Einstein, practicando esta ambigua y congénita relatividad.

lunes 28 de abril de 2008

Suplemento cultural, informativo de los lunes: Entropía

En el libro del código de Arquímedes hablan, entre otros asuntos, del tratamiento de imágenes (lo cual le valdría tal vez a Escarola para su pregunta sobre la fascinación de las miradas, la luz y su procesamiento...) y también de algo llamado entropía. De esto es de lo que en realidad quería hablarles hoy . Según ésta, ocurrirá normalmente aquello que es más probable que ocurra y no lo contrario. Estoy de acuerdo con ello. Pero el caso es que derivando desde la hipótesis principal se llega a la conclusión de que los sistemas tienden a enfriarse (la frialdad debe ser más probable que el calentamiento, de ahí que no debas sentirte dolido si te rechazan afectivamente cuando más caliente estás); por lo que, si comparamos con la teoría del calentamiento global nos lleva de lleno a una contradicción y aplicando la prueba indirecta de Arquímedes, la entropía sería falsa; a no ser, claro, que lo que sea mentira sea lo del dichoso calentamiento (por cierto, qué sofoco). Esta teoría del aumento de los calores, pues, no sólo tiene numerosos detractores sino otras teorías físicas universalmente aprobadas, en su contra. Además, si vamos a otras pruebas, resulta que según el último papa, el infierno ya no existe; esto parece un dato concluyente a favor de la entropía y en contra del calentamiento, así como también lo serían el alto índice de divorcios y las estadísticas de enfriamiento de la pasión a partir de los 2 años de relación y, por último, la tendencia de los triángulos a resquebrajarse por la desunión de sus moléculas al expandirse debido al calor inicial que deriva lentamente en gélidos contactos. Así que dejen de preocuparse, amigos, el tiempo va a empeorar, sí, pero hacia el frío así que si lo calentamos tal vez lleguemos a encontrar el punto exacto de equilibrio.
Enlaces con paciencia:
(pág. 5 : 2º y 3º párrafo...)
(no sé qué pretende Telefónica... Con que lleguéis al segundo párrafo, al menos ése está claro)
(2º párrafo del punto 1: ejecutividad y estética)
¡Por fin! éste sí:
http://littlenova.net/CAPITULO1.html (y lo del enfriamiento en el tercer párrafo, justo antes del primer dibujo).

viernes 25 de abril de 2008

Siendo una catik, con vida de catik, antes o después tenía que acabar allí. Tengan en cuenta que, según ese famoso aserto y por desagradable que suene, una no se acuesta sólo con la persona que es en ese momento tu pareja, sino también con la/s pareja/s de tu pareja y con todas aquellas personas con las que antes que contigo, haya él cómodamente y sin condón, practicado el sexo. A su vez, esas personas han tenido relaciones que han tenido compañeros, así que si aplicamos una lógica sensata probablemente nos hayamos acostado con toda la población mundial. Un bonito factor de riesgo.
Una vez que decides, discretamente, hacerte la prueba del sida, resulta que no es tan sencillo como parece pues a pesar de toda la información y publicidad que en este país se le ha dado, a la hora de la verdad, tus amigos no saben y en algunos mostradores de la seguridad social no tienen mucha idea y sí cara de susto. Finalmente, tras el apuro de preguntar, con tanta gente por en medio, incluyendo las colas, te enteras de que es con tu médico de cabecera con quien debes coger hora para que a su vez te dé cita con los analistas. También podéis ir a una clínica privada pero ésas son de pago y, más interesante, que lo sepáis, hay sitios donde se hacen análisis anónimos y gratuitos. Buscad en Internet para vuestro lugar en particular.
La sorpresa fue que cuando esperaba por los resultados, el tipo que me los iba a dar de pronto pegó un brinco en el asiento y me señaló una mancha de sangre entre mis codos preguntando de quién era. Llegamos a la conclusión de que era del chico al que acababan de pinchar para los análisis y la limpió. Cuando salí de allí miré mis dedos, que había estado llevándome a la boca antes de la limpieza y los descubrí manchados, de sangre. Se me pasó de todo por la cabeza, también que esa situación rocambolesca de pasarle a alquien podría ser a mí, por cierta propensión natural. Hasta que me acordé de que había estado rascándome una pequeña herida que tengo en el cuello...
Bueno, queridos compañeros de lecho, por carambola y con perdón, a cuidarse mucho.
Algunas cifras: la población infectada se estima en unos 33.000.000, esta cantidad es del 2007. Para que comparéis, la población de toda Australia, según la Wikipedia, es de unos 20.000.000, poco más. A continuación os doy algunos datos que no he podido comprobar pero he leído en algún sitio: las mujeres tienen el doble de posibilidades de contagiarse que los hombres. De cada10 mujeres infectadas sólo 3 lo saben. Gran parte de los nuevos infectados tiene menos de 24 años.
Y algo que, aunque evidente, parece que no lo es tanto en nuestras "intuiciones": en las primeras fases no se nota a simple vista, la persona puede aparecer perfectamente sana y saludable.
Os dejo otros enlaces, por esos lectores cubanos, donde quiera que vivan:

lunes 21 de abril de 2008

Suplemento cultural, conclusión. EUREKA III

¡Llegamos por fin al meollo de la cuestión!: medición de un segmento parabólico, por esto se entiende, aproximadamente, medición del espacio comprendido entre la línea que os une a las dos chicas y la trayectoria curva que recorrería una piedra lanzada de una a otra con una fuerza tal que la máxima altura estuviese a medio camino de las dos. Ver fig.6. (justo la que está encima). Para calcular este área, primero dibujamos el conflicto triangular que contiene esa zona (pasando una tangente desde novia 2 y una paralela al eje de la parábola por novia 1). También trazamos la mediana desde novia 2 y la prolongamos por fuera del triángulo en su misma medida. (IMPORTANTE que sea la misma medida). Además tened en cuenta que aunque el segmento de recta resultante es continuo, la mediana sólo llega hasta F. Y trazamos ahora también la mediana del triángulo rojo obtenido, con lo que aparecerá el triángulo verde interior a la parábola, que, si recordáis de EUREKA I, era la cuarta parte del grande.
Ahora imaginad que el novio empieza a acercarse a la novia 2, desplazando automáticamente con él a la novia 1. Obtendremos infinitos triángulos semejantes, puesto que la línea novio-novia 1 al desplazarse hacia novia 2 va dibujando infinitas paralelas a sí misma; una de ellas sería DB. Y en todos estos infinitos triángulos semejantes se cumple, cogiendo como ejemplo a DB, esta relación: DB es a EB (la proporción de tamaños, siendo E el punto en que la paralela trazada corta a la parábola) como Novia2Novia1 a BNovia1 y también como Novia2Noviorelativo a DNoviorelativo y como Novia2F a AF y como AF a FG (FG = Novia2F). Esto tiene una explicación, relacionada con la proporción de los lados de los triángulos semejantes y también con alguna característica de la parábola que no hemos visto, si la queréis habrá que hacer un EUREKA IV… cuando sepa cuál es. De momento, para abreviar, aceptémoslo así.
Para divertirnos más y mejor ahora nos montamos en un balancín: una palanca, que es la mediana que prolongamos y cuyo fulcro está en F. (Aunque lo que viene a continuación parece obra mía, os aseguro que es totalmente de Argquímedes).
En el extremo izquierdo de la palanca, G, ponemos, transportado, el segmento EB, y lo llamaremos EtBt. Su centro de gravedad, también G, estará justo en el punto medio del segmento, dónde es tocado por la palanca. Por el otro lado del fulcro, a su derecha, tenemos la línea DB cuyo centro de gravedad, A, está también en el medio, donde corta a la palanca. La proporción entre los tamaños de estas dos líneas (DB y EtBt) es la misma que la proporción entre Novia2F y AF (DB es a EB como Novia2F a AF y EB = EtBt) y por tanto la misma que la que hay entre FG (= Novia2F) y AF. Si imaginamos DB y EtBt como pesos, la proporción entre ellos es la misma que la que hay entre sus distancias al fulcro. Además están situados inversamente, la distancia menor para el mayor peso. Está claro pues que el balancín está estabilizado, en equilibrio, aunque no lo parezca. Esto lo podemos hacer para todas las infinitas líneas paralelas a NoviorelativoNovia1, dentro del triángulo y el balancín siempre estará equilibrado. Por tanto, el peso en conjunto del triángulo (formado por esas infinitas líneas paralelas) está equilibrado con el peso en conjunto del segmento parabólico (que es el que transportamos fuera cada vez). Ahora bien ¿dónde se sitúa el peso en conjunto del triángulo? Muy bien, chic@s, en su centro de gravedad, Cg, que está a 1/3 de la mediana. Bien, si es 1/3 de la mediana también será 1/3 de la distancia que va del fulcro F al extremo izquierdo de la palanca G, puesto que esa distancia mide lo mismo que la mediana. La proporción es de 1 a 3 (ya que es 1/3) y por tanto, si la balanza está equilibrada es porque los pesos también guardarán entre sí esa misma proporción: es decir, uno pesa tres veces más que el otro. Pesa más el que está a la distancia más corta (recordad de la ley de la palanca que eran inversamente proporcionales). Por lo tanto, el triángulo grande en conjunto pesa tres veces más que el segmento parabólico en conjunto. Como el triángulo grande era 4 veces el pequeño contenido en la parábola tenemos que: 4 triángulos verdes / 3 = ¡área de riesgo de una relación de este tipo! Et voilà!
Y diréis ¿y la prueba indirecta? Pues eso lo usa Argquímedes, antes, para demostrar que el centro de gravedad de un conflicto tiene que estar contenido en la mediana del triángulo, algo que yo os he dado por sentado. Pero ésa es otra historia y será contada en otra ocasión.
http://www.agapea.com/EL-CODIGO-DE-ARQUIMEDES-n660964i.htm
http://divulgamat.ehu.es/weborriak/Historia/AsiLoHicieron/arquimedes/Arquimedes2.asp
http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/barcelo/historia/Arquimedes,%20el%20genio%20de%20Siracusa.pdf (pág. 16)

sábado 19 de abril de 2008

Suplemento cultural anticipado, continuación: EUREKA II

Bueno, ya os dije que el lunes llegaríamos al tema principal (y el martes os paso el tipo test...). Y lo de ayer lo pongo hoy, un problemilla ajeno a la voluntad de esta catik.
De momento, seguimos con los triángulos, recordando lo que son los conflictos semejantes: aquellos que tienen los tres campos de visión iguales y los lados proporcionales. (Ver fig. 3 y fig.4). En la figura 3 (y también en la 4) si el lado amor mide el doble que amor´ también gran amor medirá el doble que gran amor´ y odio el doble que odio´. Si amor fuera tres veces amor´ ; gran amor y odio serían tres veces gran amor´y odio´respectivamente, por lo que se tiene que cumplir que amor/amor´= gran amor/gran amor´= odio/odio´= mediana/mediana´. Sí, también las medianas resultan proporcionales (esto no lo he visto por ningún sitio pero me parece que tiene que ser así de cajón). Si os fijáis ahora en la fig. 4 veréis que trazando paralelas a un lado (valdría cualquiera), por dentro o por fuera del conflicto, los triángulos que obtendréis serán claramente semejantes: mismos ángulos y lados proporcionales. Esto es porque los tres estáis tan indisolublemente unidos que si el novio, por ejemplo, se acerca a la novia 2 a una determinada distancia, automáticamente la novia 1 se acerca en la misma proporción. Y así ocurre con todos. Fijaos también que si en la fig.3 rotáis el triángulo más pequeño y lo encajáis dentro del otro haciendo coincidir uno de los campos de visión con su igual, tendremos una fig. parecida a la 4, con dos lados coincidentes y otro paralelo (esto también lo he sacado del cajón).

Bien, el último concepto que ahora nos falta para poder abordar el lunes la cuadratura de la parábola, es también muy sencillo: la palanca: una barra móvil apoyada en un punto que llamamos fulcro. (Ver fig.5). Lo que hay que saber de esto, es que esa barra se puede equilibrar aunque los pesos en cada extremo sean distintos, simplemente moviendo el fulcro acercándolo al objeto más pesado de modo que si éste pesara, por ejemplo, tres veces más que el pequeño, la distancia del objeto pesado al fulcro deberá ser 1/3 de la distancia del fulcro al objeto más ligero. Si fuese 10 veces más pesado, la distancia de él al fulcro sería 1/10 de la distancia del fulcro al objeto pequeño. Es decir, pesos y distancias deben ser inversamente proporcionales. Tened en cuenta que hablamos de proporciones. La proporción de AC a AB es de 1 a 3, la proporción de DA a AB es la misma aunque DA esté fuera de AB, son tamaños comparados y no quiero acordarme de la masa.
ARrgkímedes decía: dadme una palanca lo bastante grande (no seáis mal pensados) y moveré el mundo. No pudo sin embargo, dicen, cuadrar el círculo pero sí la parábola. Hasta el lunes.

miércoles 16 de abril de 2008

Suplemento cultural, informativo de los lunes anticipado al viernes por su extensión: EUREKA I, qué curro

Este tema es largo y necesita concentración, así que lo he dividido en tres partes. Hoy los conceptos básicos, mañana un poco más y por fin el lunes iremos al grano. Empecemos por una aproximación a las Ciencias griegas y sus métodos: la prueba indirecta y el infinito potencial. Abróchense bien abrochaditos los cinturones. ¿Ya? pues no, porque seguro que entre la barriguilla y el cinturón aún puedes meter un dedo y si apretaras más el cinto, todavía cabía una uña y aunque metieras tripa y te lo ciñeras un poco más, seguro que podrías introducir la esquina de un folio y así sucesivamente hasta el infinito. Pues eso es el infinito potencial, podemos continuar de manera indefinida pero no será necesario.
La prueba indirecta es más sencilla, imagina que quieres demostrar que tu novio no es relativo con respecto a X. Entonces partes de la idea contraria y le acusas de tener relaciones con X. Él sigue la argumentación y afirma que así es, que X es su novia. De esto se deriva, por la propiedad conmutativa del noviazgo, que X tiene un novio que es el tuyo. Esperemos a llegar a la conclusión.
Resulta que, además, por axioma, X tiene un único novio desde hace 1 año, que ¡eureka! no es el tuyo. Hemos tropezado con una contradiccion: X tiene un único novio y X tiene, al menos, dos novios (uno de ellos, el tuyo). Como esto no puede ser, quiere decir que la hipótesis de la que partimos y que nos ha conducido hasta aquí, hasta este fallo, es falsa y por tanto, tu novio es no-relativo con respecto a X, exactamente lo que querías demostrar. Enhorabuena.
Gracias a estos dos métodos es como Arghquímedes puede medir las figuras más curvas llegando a cuadrar, con esa intención, las parábolas. Veremos cómo. (El lunes). Pero antes hemos de refrescar un par de conceptos sobre el triángulo. Éste, claramente, es un conflicto entre tres (ver figura 1) marcado por los sujetos en cuestión (vértices: novia relativa, novio 1 y novio 2); la relación entre cada par (línea que une dos elementos, también llamada lado) y el campo de visión o ángulo que cada uno tiene sobre la relación entre los otros dos componentes. También en un triángulo hay que tener en cuenta la mediana: la mirada fulminante que cada vértice lanza a la mitad exacta de la relación entre los otros dos. Como normalmente habrá 6 ojos, hay pues 3 medianas, que dividen, cada una, al triángulo en dos partes con exactamente el mismo problema (= peso = área pal´caso). (Así, si nos fijamos en la fig.2 veremos que el triángulo verde, dentro de la parábola, es la mitad del rojo, que, a su vez, es la mitad del azul. Es decir, 4 de los pequeños (verdes) tendrían el mismo peso (área) que 1 grande).
El punto donde se cruzan las medianas es el centro de gravedad del conflicto (ver figura 1 otra vez). O sea, que si os quisiérais ahorcar los tres juntos, habría que hacerlo por ese punto para que quedáseis exactamente a la misma distancia del suelo; o sea, en lenguaje llano: el triángulo colgado por ese punto quedaría paralelo al suelo. Si seguís mirando la fig. 1 y calculáis a ojo (perdonando mis fallos como delineante) veréis que ese punto marca, y esto es importante (para el lunes) justo 1/3 de cualquiera de las medianas (algo lógico ya que érais tres, de ahí viene lo de la Santísima Trinidad).

lunes 14 de abril de 2008

Suplemento cultural, informativo de los lunes: Lapares

Aún era de noche, el coche se movía muy despacio por las calles oscuras, de lado a lado, sin mucha decisión. Brillante y engalanado con un perfume tibio a alcohol. De improviso, con un ruido, un breve salto, un carraspeo, se detuvo en mitad de la avenida. El hombre que conducía se giró hacia mi mano que aún acariciaba la palanca y su pierna y me miró sorprendido.
- Me gustas mucho - susurré en su oído, le mordí el lóbulo y descendí con la lengua lentamente hasta su boca. Me respondió besándome intensamente. Sus labios se deslizaron hacia mi cuello y enseguida siguieron las manos, explorando bajo la blusa. Cuando desabrochó el sujetador recordé a su amigo, sentado en la parte trasera y pude sentir su desolación silenciosa. Extendí el brazo hacia atrás, buscándole y dejé que me aferrara y me acariciara con desesperación.
Los dos besaban, palpaban, lamían con avidez, compartiéndome sin preguntas. La mente en blanco, mis sentidos ocuparon todo el espacio empañado. Sentí los dedos bajo la falda y entre las piernas y correspondí en los pliegues de la cremallera del pantalón. El primero, decidido, empujó mi cabeza hacia abajo. Ahí asomaba, enhiesta y exigente, otra cabeza. Abrí mis labios y la envolví. Desde el asiento trasero esperaban turno sin decir palabra. El número 1, satisfecho al fin, bajó del coche y se perdió en las sombras. El otro pasó delante y me llevó a su casa.

... Subir las escaleras a trompicones, abrir la puerta, desnudarnos, rápido. Por el pasillo quedaron las prendas, los zapatos, los accesorios, todos los estorbos. En su habitación dejamos el olvido y el alcohol y en el placer intenso de violar las normas, nuestros sentidos cobraron vida en un ser que nos enredó con sus tentáculos de pies a cabeza, en una tempestad que sólo se calmó al dormirnos por la mañana.
Después... la nada.

viernes 11 de abril de 2008

Compartir masa, otras maneras de ser sueco

Giré la cabeza atrás, 1 segundo antes de desaparecer por la puerta de la terraza. Es increíble lo rápida que es la visión. Él, de perfil, inclinado, echaba comida con pulso firme y sereno en el platito del gato que maullaba feliz mientras rodeaba sus piernas. Afuera, el taconeo se detuvo.
- El bolso - susurré apenas. Un gesto de su cabeza impertérrita hacia el cuello me confirmó que me había oído, a pesar de la impasibilidad en la expresión de su rostro. Escuché la llave girando en la cerradura y en tres saltos me hallé en el jardín. Afortunadamente era un bajo. Marché veloz y de puntillas por las zonas en sombra, con el corazón en los dedos y en la garganta, temiendo a cada instante ver surgir tras de mí a una mujer enfurecida. Finalmente me refugié en el único bar que quedaba abierto donde pasaría desapercibida entre la gente. Era un bar de guiris, rubios, ingleses, algunos con bigote y sombrero, a la moda de su país, es de suponer. Si hubiésemos estado en la época colonialista tal vez hubiese podido colar como una de sus sirvientas hindúes. Él me encontró enseguida. Una amapola en un campo de margaritas.
Nos fuimos juntos, me traía el bolso, el dinero, las llaves del coche.

lunes 7 de abril de 2008

Suplemento cultural, informativo de los lunes: la relatividad ésa

El novio relativo es el que siempre depende del punto de vista. Desde el tuyo, él es tu novio y aquella sencillamente la otra. Para ella, en cambio, él es su novio y tú la anormal que se acuesta con él. Si se le pregunta al chico en cuestión su respuesta también será relativa, como era de esperar si atendemos a la teoría fractal y dependerá de quién se la haga. Si probáis a hacérsela a la vez, explicándole que no sois equivalentes, algo que sabe perfectamente; la presencia inesperada de cada una en el campo de atracción de la otra en un mismo momento espacio-temporal y vuestra exigencia de precisión le confundirán . Este elemento, bastante frecuente en estado libre en la naturaleza, posee, como su nombre indica, una mente que no funciona de manera absoluta y probablemente sólo conseguiréis acelerarle el corazón ante la gravedad del asunto. Es bueno en estos casos ponerse en el lugar de la otra para tener una visión más completa y próxima a la realidad del problema que ¡eureka! se puede resolver con una sencilla ecuación: E = m. c (al cuadrado). Sí, son tres conceptos que, como Einstein descubrió, están íntimamente relacionados y que calcularán la energía que el chico os puede dedicar en base a la masa del apéndice y a la velocidad, dos magnitudes covarientes, y gracias a la cual podrás concluir que, a esa velocidad, el novio es de ella.
¡Es por eso, Güichos, que la masa no importa!

viernes 4 de abril de 2008

El cuidado corporal

El físico sí importa. Normalmente se suele opinar en contrario pero, aparte del lenguaje hablado, en realidad todo demuestra que la gente sí otorga tiempo, dinero, admiración, pensamientos y vida a la persecución de un físico perfecto, ya sea propio o ajeno. Normalmente se colará unó más por el físico de otros puesto que para ello el sacrificio es menor, eso creemos, hasta que nos damos cuenta de que eso de que "los opuestos se atraen" también es falso, a pesar de su lógica. Es entonces cuando comienza el estrés, las dietas, el gimnasio, la anorexia, etc. Si elegimos bien las tácticas podremos llegar a conseguir un buen físico y probablemente nos habrá costado tanto que ya no nos interese el de los demás. Las miradas de admiración se dirigirán al espejo y el sexo pasará a convertirse en un mal disimulado onanismo acompañado. Recordad, el físico sí importa, fijaos si no en Woody Allen que tuvo que recurrir a su propia hija. Por supuesto, no era suya sino importada desde un país lejano.